Críticas

JORDI TRAPERHO O LOS ARTISTAS DE NUEVO CUÑO

(reconocimiento y admiración)

El cambio de visión del mundo que han implicado las teorías y las prácticas sobre el conocimiento de nuestro entorno ha tenido como resultado la aparición desde la segunda mitad del siglo XIX de un nuevo tipos de artista, sin embargo ya detectado en otros tiempos de la historia. Contrariamente, el de esta nueva tipología no se corresponde con aquellos que se limitaban a mostrar y exaltar las excelencias de la realidad, dicha objetiva. Los nuevos artistas se encuentran eminentemente orientados hacia la vertiente más sensible y emocional de la persona y su manera de incidir a la sociedad viene señalada en algunos casos por unos planteamientos simbolistas – conocimiento por analogías alusivas sugeridas, sugestivas o sugerentes –, también se nos presentan como profetas – detectadores y mostradores de futuribles inéditos o de viejas realidades de todo tipo recuperadas -; otra manera es la de neorealistas o neoobjetivistas – muestran el mismo de siempre pero con nuevas significaciones –; también nos encontramos unos artistas del puro imaginario – mostradores de objetividades (en cierta manera fetiches) sólo por ellos vislumbradas -.

De todas estas variantes de la expresión plástica y/o poética, a más de otras también  posibles, es un representante eximio Jordi Traperho, aventurero de la plástica y de los contenidos que indudablemente supone la creación y/o  la presencia de una forma al nuestro entorno sensible.

De Traperho no se sabe nunca si primero es el impacto plástico o primer es el imaginario que le mueve y conmueve. Las formas bajo las que se presentan sus realidades plásticas y/o sus contenidos textuales ¿los ha extraído de su consciente, de su inconsciente, de un subconsciente junguiano (de Jung) colectivo, o de una revelación transcendente personalizada o, quizás, también, socializada? No lo sabremos nunca, pero el hecho es que actúa con prontitud, decisión, firmeza, imperatividad gestual, verbal o sonora, y siempre con convicción, para exteriorizar-se, para plasmar o proclamar el que muestra, que lo ejecuta sirviéndose de todos los medios posibles, desde los clásicos de la pintura y de la escultura hasta los más modernos del soporte papel, de los soportes sintéticos y últimamente de los medios electrónicos.

He aquí mi reconocimiento de su personalidad.

Arnau Puig. Crítico de arte. Bcn, 07-05-2015 

Premio Nacional a la Trayectoria profesional y artística 2012.

   El Canto y El Grito de la Tierra. Exposición

En esta primera exposición individual de Traperho a Verdú, podremos disfrutar de este trabajo de gran riqueza visual, lleno de elementos simbólicos, abstractos, geométricos o figurativos.

Como el título nos indica está basado en la Naturaleza. Son las dos caras de la moneda. Por un lado expresan, la visión idealizada, poética y esperanzadora en “El Canto de la Tierra” y por otro, la reflexiva, dramática y reivindicadora sobre nuestra relación con ella en “El Grito de la Tierra”.

Artista inquieto y experimental, investiga en múltiples disciplinas para descubrir lenguajes de expresión: pintura, dibujo, escultura, video, instalación, teatralización son sistemas válidos para comunicar, para transmitir su filosofía vital.

En la inauguración Traperho nos realizará una “performance” en la que podremos descubrir otra faceta de su creatividad.

Laura Zubiaur. Centro de Arte Cal Talaveró. Verdú. Lérida. Noviembre 2013

El Canto y El Grito de la Tierra. Exposición

En proporciones complementarias variables para los diferentes cuadros, se amalgaman minuciosamente las dualidades: delicadeza y fuerza, orden y caos, intención figurativa y simbolismo, que inexorablemente abocan al observador a la reflexión lenta, transportándolo hacia el universo espiritual Traperho la temática de la obra.

Josep Maria Gaya

Exposición El Canto y el Grito de la Tierra. Cal Talaveró. Verdú. Lérida. Noviembre 2013.

Firme trabajo plástico que nos muestra como lo que hace falta es la poética constructiva. Son obras “planas” pero que ofrecen la visión en profundidad de quien quiera percibirlo.

         Creo que la gente se acabará dando cuenta de la fuerza y creatividad de lo que hace.

 Arnau Puig. Crítico de arte.

Premio Nacional a la Trayectoria profesional y artística 2012.

Galería LLeonart. Barcelona. Exposición Obra reciente. Septiembre 2011.

La Habitación de Van Gogh. Sueño.

Coincidiendo con el ciento cincuenta aniversario del nacimiento de Vicent Van Gogh (1853-1890), tuvimos el privilegio de contar en nuestra galería durante el mes de octubre con la presencia del artista polifacético Jordi Traperho.

Traperho (1948) nos brindó la oportunidad de acercarnos al mundo personalísimo de Van Gogh, a través de la serie realizada ex profeso titulada “La habitación de Van Gogh .Sueños”.

Una muestra que se inauguro con una performance dirigida y realizada por él con la colaboración de Parigi y Bartolomé Ferrando.

El acto consistía en el momento mismo de creación en el que se veía inmerso Vicent, los colores, las formas, la inspiración, todo con una perfecta coordinación se tradujo en un momento sublime, el público de la galería quedo realmente entusiasmado y trasladado a aquella habitación en Arlés.

La exposición tuvo gran afluencia de público que pudo apreciar por primera vez la obra del catalán, sus pictoesculturas, escultopinturas, pinturas y dibujos, que llamaron la atención por su originalidad, su técnica y su autenticidad.

Cabe destacar el entusiasmo de un artista como Jordi que ama su profesión y siente un auténtico respeto por su oficio, esto lo convierte en un artista genial, que lucha por seguir siendo el mismo y porque su obra se conozca internacionalmente.

La característica más destacada de sus trabajos, a mí entender sería la textura, el atrevimiento con el color, esos amarillos magníficos, los morados que mezclados con azules y verdes perfilan una serie onírica muy personal.

Jordi tiene el ingenio de extraer todos los elementos de un único cuadro “La habitación de Van Gogh” la única obra de Vicent Van Gogh en la que tuvo un ápice de esperanza, en la que su reloj se paró para tener tranquilidad.

Sin duda Traperho nos contagia de su creatividad ya que realiza una serie de 35 piezas todas ellas sacadas como decía de un único cuadro, sus obras respiran perspectivas imposibles, la silla, la cama, todo flota en una atmósfera desordenada, pero sin perder la armonía.

Tuve el privilegio de asistir a la exposición realizada en Ámsterdam entorno a Van Gogh por el susodicho aniversario y contemplé la colectiva “The Musée imaginaire of Van Gogh” realizada con obras que habían influido al maestro a lo largo de su vida, Jacob van Ruisdael, Rembrant van Rijn, Jean –François Millet, Camile Corot, no estaría nada mal que en el próximo aniversario, fuese al contrario y se seleccionara a artistas que como Jordi han homenajeado a uno de los artistas más emblemáticos de los últimos tiempos.

Traperho que ha realizado más de ciento treinta exposiciones, en ferias, galerías y que es uno de los pioneros del arte de la acción en Barcelona entorno a los años setenta, tiene una trayectoria muy rica, atravesando varias etapas, como la cubista, o surrealista que dan fe, del magnífico artista que ha sabido pese a su madurez seguir trabajando con el entusiasmo de un novel.

Esto es lo que le hace artista, su humildad.

En la exposición “La habitación de Van Gogh” trabajaba con unos elementos dados elegidos del óleo de Van Gogh, pero los transforma en propios, aportando por medio de collages un símbolo de evolución,( es inevitable tras Van Gogh el arte sufrió una revolución importantísima, las técnicas y el concepto artístico cambiaron).

Las composiciones son equilibradas con muchos elementos circulares, y con un artificioso desorden.

Las escultopinturas son geniales, cercanas al mundo dadá, por la ingenuidad, por recrear un mundo infantil, mágico.

La exposición ha sido sin duda un punto y aparte, en el corazón de los valencianos, una obra personalísima que merece un hueco en el panorama artístico nacional.

Amparela Benlliure.

Licenciada en Historia del Arte.

Galería Akka. Valencia 25 setiembre 25 octubre 2003.

JORDI TRAPERHO, EXPOSICIÓN AL MESÓN.

Desde sus inicios artísticos, en el año 1967, el artista santcugatense Jordi Traperho ha desarrollado varios estilos pictóricos que reflejan las revoluciones morfológicas del siglo XX. De manera gradual va en busca de una expresión artística original, con personalidad propia, que logrará en la década de los ochenta, momento en que su obra queda muy definida, y que mantiene hasta la actualidad. Desprendido de unos años de academicismo, deja la figuración para adentrarse en la abstracción, a la que posteriormente adaptará elementos formales, vestigios de imágenes llenas de significaciones y teorías personales.

Tanto la pintura, la escultura como las acciones y espectáculos visuales de estos años, están marcados por la injerencia en su vida del espacio físico que lo rodea. El entorno indómito del lugar donde trabaja en la Floresta, el bosque, la vegetación de pinos y encinas de la sierra de Collserola, lo sumergen en una dimensión cósmica que alimenta su universo imaginario. La expresión de estas vivencias las traducirá en unas reiteraciones temáticas que forman la serie de paisajes pintados, tótems escultóricos, defiende ecológica mediante la acción a la calle y un cromatismo intenso, arbitrario y subjetivo respeto la naturaleza. Las formas aparentemente reales, geometrizadas, son identificables con los elementos de la naturaleza, sean árboles, pájaros, hombres y mujeres que se integran en este espacio generador de vida, de amor, de creencias y también de muerte.

En la exposición que actualmente presenta al bar-restaurante el Mesón de Sant Cugat, recoge una selección de 33 obras que alcanzan el tiempo comprendido entre los años 1985 y el 2002. Están dentro de un periodo que empieza el 1981 y que el autor denomina Tras-sinteista, forma especulativa de la investigación de la síntesis formal.

Se pueden observar los diferentes cambios estilísticos en la obra expuesta si iniciamos el recorrido mirando una pintura efectuada el 1985, un paisaje que capta la atmósfera vibrante de la sierra mediante pinceladas largas y enérgicas que posteriormente eliminará a favor de superficies texturadas. La escena es la representación de la montaña, del bosque con la presencia de una figura femenina desnuda. El tema conecta con las visiones idílicas, las pastorales noucentistas llenas de sensualidad y evocaciones mediterráneas buscando la armonía plástica entre la naturaleza y la vida.

A veces Jordi hace versiones más intimistas del entorno privado, como la mesa del estudio que registra llena de los materiales pictóricos y una figura inmersa en todo el conjunto. Es la fusión entre el espacio inmediato y el universal de la pintura, entre la materia y el espíritu, entre el real y el simbólico. Las tendencias antagónicas y necesariamente complementarias las denomina Cosmologías y Cosmoagonías que resumen las expresiones positivas y negativas de la existencia.

Las pinturas que integran las Cosmologías hacen referencia a la vida, a la alegría. Pertenecen a esta categoría las representaciones de figuras femeninas, imágenes conceptuales del erotismo con signos formales positivos y originales. En la serie El Bosque encantado, realizada últimamente, muestra la joya de la naturaleza con representaciones de árboles ordenados, alineados. El espacio pictórico está construido con la idea de orden, sólidamente estructurado. La linealidad que enmarca las formas, individualizándolas, es como un estuche que contiene pequeños trozos geométricos de color, aparentemente referentes a la versatilidad del mundo interior.

Las obras que forman parte de las Cosmoagonías están fundamentadas en principios de muerte, de la tragedia, vinculadas a la figura de Thànatos. Hacen referencia a esta teoría las esculturas totémicas, escultopinturas y las últimas acciones realizadas en Barcelona, que titula Réquiem. Arte por la paz.

         Hoy veremos una de las acciones pensadas por Jordi Traperho en un espacio ideal donde el inmediato se fusiona con el infinito.

Imma Pueyo. Mayo 2004.

Exposición Cosmologias-Cosmoagonias. Sant Cugat del Vallès. 2 mayo 29 junio 2004.

TRAPERHO O LA SESIBILITZACIÓN CÓSMICA DE LOS OBJECTOS POR MEDIO DE LA ACCIÓN ARTÍSTICA.

 Jordi Traperho en una trayectoria plástica de aproximadamente 30 años de duración, subdividida en varias etapas que reflejan los diferentes puntos de reflexión desde los que ha planteado su existir, como hombre y artista, de todo lo que sucede en su entorno nos ofrece lo que experimenta, aquello que le afecta, que siente repercutir en su propia intimidad humana.

Su arte, que tan frecuentemente toma como soporte los restos inservibles de la civilización y del consumismo inevitable del subsistir, por la selección de los materiales empleados –convenientemente tratados según los criterios estéticos más adecuados para cada ocasión- reflejan tanto el lugar local como el caos mundial donde el artista vive y trabaja a la vez que todo aquello que pasa y que le afecta a él y a los otros, todos seres vivos y con sentimientos, por conflictivos y contrapuestos que sean.

Traperho se siente un artista –pintor o poeta- inspirado por los hechos y por las circunstancias, unos y otros provocándole un impulso que convierte en objetos plásticos las ideas, sentimientos y reflexiones.

Por el momento en que se siente afectado de esta manera y por las plasmaciones que lleva a cabo, que exterioriza y realiza en acciones o formas, su obra plástica cabe plenamente en el que se ha denominado pop-art; arte que se concreta y realiza con las cosas inmediatas, con los elementos mismos de la cotidianidad.

De igual manera este mundo de Traperho crea un mundo simbólico, aparentemente substitutivo de lo real pero que en realidad es su versión estética profunda, aquella donde radicaría su auténtico sentido.

La dualidad entre realidad estética y símbolo es la que da tota la fuerza a la obra del artista, que como ya hemos dicho la extrae de una mente que se siente inspirada, que mana directamente de la posición real y no social del hombre en el cosmos, teniendo en cuenta que la estructura social es la ocasión per poner a prueba el contenido y dimensión real de cada cosa y de cada persona.

Traperho por arribar estos niveles sobrepasa las incidencias personales del freudianismo o del surrealismo por convertir su necesidad interior en la expresión y la exteriorización de un vivir y de un sentir colectivo de la existencia, auténtica agonía donde todo asume su sentido radical. Su obra es un arte de extremos, que él unifica e intenta sintetizar durante un consciente y largo proceso de ejecución que se concreta en constante e inmenso collage de ideas y objetos.

 Arnau Puig. Crítico de Arte. 1997

Catálogo de la exposición retrospectiva Jordi Traperho 1967-1997.

Una práctica artística. Sant Cugat del Vallés

El universo de Jordi Traperho es colorista y calidoscópico y, juntamente con la herencia surrealista, se aprecia la huella de otras sugestiones, que invitan la reconstrucción de la realidad de otra forma, más excitante.

José Corredor – Matheos.

(Historia de l’Art Català. Volumen IX. La segunda mitad del siglo XX. Pág. 134. Edicions 62. 1996)

Traperho. Creador de formas para los mitos

Cuando el viento es demasiado fuerte o el agua escasea el hombre recorre al mito para que se lo explique. Pero el mito, donde está?, donde se encuentra?, donde radica. Es entonces que se manifiesta el artista, dando forma al mito, haciéndolo presente. El mito se explica por su presencia; es su forma la que justifica y le da todo su contenido. Para que el hombre encuentre la explicación de lo que no comprende ni sabe, hacen falta los conformadores del mito.

Uno de estos creadores de mitos es Jordi Traperho. Los extrae de la verticalidad o de la horizontalidad. Los encuentra en sus construcciones palafíticas -que van del agua al cielo pasando por la tierra- , o los descubre en las figuras de los guerreros -que todo luchando contra los astros se destrozan a sí mismos-. No olvidemos la bifrontalidad del combatiente.

Una extraña dinámica estática hay en las obras de Traperho. Todo tiene la solidez del inamovible y, así mismo todo es fluido y movido. En su obra la fragilidad de la materia contrasta con la severidad de la imagen. Los arquetipos de las regularidades naturales y humanas se enfrentan y el grito de la rabia se confunde con la estética del art brut.

El guerreo es el inocente mismo y pasa en la misma obra, en el mismo montaje heteróclito de maderas, hierros y cemento, de verdugo a víctima. Todo esto se traduce en las esculto-pinturas que van dando forma y presencia a los mitos que él fabrica, que manan de la su sensibilidad. Las formas en la obra de Traperho nacen de la misma práctica de la creación, no de un proyecto que negativamente anularía el sentimiento, la rabia y la sensibilidad que infunde en cada obra.

 ¿Qué hay un saber en todo lo que Traperho hace?. Sin ninguna  duda.  Como ser humano es un hombre informado, sabe del constructivismo, del expresionismo, conoce el collage, no se siente extraño de la combinatoria neo-plástica de los holandeses. Pero no puede retenerse con Mondrian, no puede abstractizarse con Van Doesbourg. Del color puro sale la pasión, de la combinatoria compositiva el relato. Los mitos son así: formes abiertas a la percepción que aceptan la proyección de quien los observa.

 Arnau Puig. Critico de arte.

Catalogo exposición Cosmologías-Cosmoagonias. Galería Manifiesto Barcelona. 1996.

 …Son, claro está, esculturas muy informales, que reciclan materiales hallados, pero que ponen en pie un personal mundo. Lo que en la pintura queda relativamente plano, en la escultura adquiere consistencia vital de acuerdo con los sentimientos que le infunden el artista. Traperho vive el mundo que representa y ello se advierte,

Josep María Cadena. El Periódico. Setiembre 1996.

Exposición Galería Lleonart. Barcelona.

…Esta “visión no funcional “ que él denomina; este ver más allá de las cosas que miramos… hacen de esta selección de una década, además de la consolidación de una técnica, la interpretación artística de la realidad, la intuición, la emoción de los sentidos, un ritmo trepidante; una mezcla clara de la búsqueda constante y un grito de angustia delante de un entorno no siempre cálido, no siempre receptivo.

Montserrat Fiter i Ruiz. 1993. Presentación catálogo

Exposición Cosmológico – Mediterráneo. 1983- 93. Eucagest. Barcelona.

…La oscuridad, el calor y la espiritualidad son tres conceptos claves desarrollados por el poeta y captados con una gran sensibilidad por nuestro artista. Por medio de un proceso rítmico que introduce al espectador en un mundo íntimo y repleto de sugerencias, Jordi Traperho conduce el contenido del poemario con un salvoconducto visual de auténtica lucidez reflexiva.

Conchita Oliver. Presentación Libro Poemas y Dibujos

” Presagio de Sombras“ 1988. Barcelona. Inédito.

…Su pintura tiene color, vida, reverbera; todos sus elementos, color, forma, objetos incorporados, ahora parece que bailen en una orgía, ahora parece que respiren. Es una pintura meditada, sensual, pero de una sensibilidad profunda, rica, nada superficial.

Gerto Senpere. Revista Vallès Global 1987.

Jordi Traperho: Tras-sinteista.

…Dentro de la reciente producción de este artista abundan los collages objetuales complementados con pintura que en ocasiones componen temas paralelos a los de sus óleos. Los llama pictoesculturas.

Francesc Miralles. La Vanguardia. 7 de Julio 1987.

Exposición Galería Lleonart. Barcelona.

…Bajo la coherencia entre teoría y práctica a la que hemos aludido y acompañada de una continua reflexión teórica, se han ido desarrollando a lo largo de los años distintas series de obras que responden, todas ellas, a búsquedas e investigaciones muy concretas.

Rosa Peris Sorolla. Revista Gal – Art nº 37- Abril 1987.

Exposición: Jordi Traperho. Centre Cultural de la Caixa de Terrassa

…Frente revisión tendencias vuelta manifestación postmodernista reimplantación neo ismos, retraimiento motivado síndrome acercamiento cumbre cambio siglo, producción Jordi Traperho asume particular definición.

Mantenido soporte Surrealista, concretamente heredado movimiento Dau al Set, reciente evolución emotiva composición Traperho caracteriza tensa vibración cromática imágenes ávidas color enfervorizada gama, expresión trepidante ritmo urgencia caracteriza mundo ávido día….

Josep Valls Rovira. Crítico de arte.

Exposición Series Pictóricas. 1987.

…Esa racionalidad cromática, evolutiva y empírica, una fiesta de color y alegría en suma, tiene como sólido trasfondo la superior madurez en el dibujo y en la pintura. Sólo así puede conseguirse uno de los básicos objetivos del arte: emocionarnos.

Feliz Riaza. Diario de Terrassa 1987.

Exposición Centre Cultural de la Caixa de Terrassa.

…Con su brillante obra nos transmite la transitoriedad de esta vida. Hay mezcla de búsqueda de liberación y un grito de angustia debajo de la aparente alegría de vivir. Su obra nos hace pensar que nada es insignificante.

Concha Benavent. Revista Crítica- Madrid. A.R.C.O. 1986.

…Jordi Traperho está calificado hoy como un artista transvanguardista que partió de un lenguaje con influencias cubistas y que continuó por los caminos de la pintura en el espacio. En sus obras encajan formas y colores que guardan su propia autonomía pero que juntos son imágenes e ideas.

El PAIS / Artes. 28 abril 1984.

…Jordi Traperho reúne en un llamado “interior holandés“ o en un “tótem“, la locura de sensaciones, sentimientos, conocimientos y reflexiones que constantemente emanan de la cotidianeidad, llena de ideas e impresiones que buscan el sentido del vivir. Lo encaja todo en formas y colores en los que si bien cada uno es autónomo, solo lo son en tanto que todos juntos determinan una imagen de la vida. Energía, movimiento, expansión y explosión, idea a través de la cual hacernos captar que nada es mezquino.

Arnau Puig. Crítico de arte.

Presentación catálogo Colectivo Yerba. Barcelona Marzo 1984.

La mística de lo primordial

Y es a partir de 1979 cuando la vida y el arte le dan un vuelco; un revolcón decisivo: cumple sus treinta años y un año después le nace un hijo. El mundo civilizado y profano se transforma como por arte de magia en Cosmos, en otro Mundo ahora poseído y sacralizado en sus manifestaciones naturales. La pintura de Trapero nace en este momento; se torna vital, explosiva primordial. Resurge inusitadamente toda una simbología compleja, arcaica, todo un lenguaje casi-infantil que traduce los sustratos subconscientes y mentales de todos los hombres. La pintura y el hombre están ya imbuidos de una espiritualidad ética y humanística que refleja los impulsos mágicos en manifestaciones cosmológicas de lo real. Se ha dado un paso en el futuro viajando hacia atrás, hacia adentro. Trapero se ha saturado de ser, de potencia. Sus pinturas por ello, entre la abstracción y una neofiguración primitiva (8), revelan un espacio discontinuo, sagrado, simbolizado. La trascendencia de lo cotidiano se plasma en signos primordiales, como ocurre en la pintura rupestre paleolítica: el árbol, la montaña, el hombre, etc… El acto de creación se ha vuelto ritual, festivo y recrea la dimensión sagrada o espiritual de la vida. Hay ciertamente nostalgia por lo natural, una necesidad de perfección de los orígenes, una obsesión ontológica en esta nueva pintura recrea modelos ejemplares. Son organismos vivos, cuerpos cosmológicos, temáticas naturales que traslucen una “sobre-naturaleza” mística. Una mirada simple, encantada recorre la infancia, la maternidad fecundante, los astros, los animales dibujados pintados. Habría que situar aquí también sus últimas esculturas-pinturas los Tótems o pilares cósmicos. Trapero es consciente de que la cultura actual, civilizada ha perdido su rumbo y propone de forma positiva una toma de conciencia, una vuelta al sentido lúdico de la Naturaleza que restituya nuestra dignidad de hombres.

(1) Período Primordialista 1979-1981

Beatriz Pottocher

Fragmento de la crítica.  La mística de lo primordial. Abril 1983.

Jordi Traperho, trasvanguardista

…Ya que los trasvanguardistas ya no son ísmos, ellos son lo que no son, ellos son en su propia miseria la torre de marfil de la libertad de entonar un canto sin guitarra, que es su salvación y la de los que todavía creemos en la emoción de los sentidos, solo acuciados por las ganas de vivir, que todavía nos ilusionamos por cosas que por suerte no valen nada, como casi nada. Pero la danza vuelve a empezar otra vez y parecía imposible.

Salvador Duart. Galería Taller de Picasso. Barcelona. 1982.

 Presentación del Libro nº 2. Colección Poemas y Dibujos.

Extractos de la Presentación-crítica

Geografías y personajes Imaginaros. Espacio Totémico

O el hecho, como el nuestro caso, que alguien como Trapero (y cito casi textualmente)  se impusiera como mero “retornar a las fuentes”. Las fuentes de una comunicación más inocente y primaria, se entiende.

...La fuente es un mito, repito que solo existe (o tiene razón de existir) en una sociedad que sólo cree, porqué se lo hicieron creer, que la única salida está en una pureza (extrateórica, extraconceptual, extrahistórica e incluso, extraartística) que habita sólo en el genio loco o en la genial de un Van Gogh, de un Shopenhauer o de un Malher.

…La fuente, como raíz, el ser y la esencia de una búsqueda inquieta e inquietante, son continuaciones, más o menos sofisticadas de lo mismo: la actitud que ese artista solitario –disconforme-incomprendido asume ante la acentuación creciente del abismo entre el mensaje y su captación. Por eso, y como una especie de compensación inconsciente, las vanguardias (Galvano della Volpe criticaría el uso de este término), presentan ese toque alejado del lo tradicional (o al menos de la tradición anterior) esotérico y pretendidamente ritual.

        El artista ya no sólo se refugia en mitos más o menos confortables, sino que intenta ser original y distinto, a la vez que contribuye a la negativa sacralización de un arte que se adora en los museos.

        Aquí está el pecado y en el pecado la redención.

…Catorce años nos separan del mayo francés. El arte burgués quedó desubicado entre la revolución y el panfleto y un mercado que hizo de todo ello su marca de fábrica. Por el momento, nada parece innovar. Revival es la moda. No hay que conocer; hay que reconocer…

De todos modos, pese a todos los lamentos apocalípticos (el mío incluido en primer lugar) hay gente que trabaja. Gente que como Trapero cree en lo que hace y cumple con lo que hace.

        Debo reconocer (y el que avisa no es traidor) que el contacto primero con su obra me sorprendió. Sus grabados (estoy hablando de ellos) me confundieron.

        Pero al enfrentarme a sus pinturas, otra fue la aptitud. En el paso de una planta a otra (no había visto la gran pintura de la entrada) se cumplía una de las exigencias que, considero, es fundamental de todo arte: la creación de un espacio imaginario sin solución de continuidad: dicho en otras palabras: una coherencia simbólica, temática y fáctica.

        Y aquí sobreviene la justificación de la larga introducción. Descubrir (cada vez que uno descubre) a alguien que puede franquear (o evitar, para el caso da lo mismo) el sagrado terreno (lo digo con ironía) del arte y de su ilusoria comunicación, justifica no sólo la reflexión sino también la visita.

        No voy a hablar, no quiero hablar, de ruptura, ni de la mencionada originalidad, ni de significados trascendentes. Me limito a explicar lo que sentí ante un trabajo

Que me gustaba (palabra simple y tan desvirtuada) por eso: por el trabajo y por su resolución.

        Todo un recorrido que me atrapó por la sugerencia de un ritmo narrativo, de un discurso marcadamente racional y consecuente. Un sistema de significados que no es puesto a nuestro servicio fácilmente, sino que tiene que ser interpretado y reordenado dentro de un lenguaje que ha perdido univocidad. O, como en mi caso, y es válido, abierto al mero goce hedónico.

Cada uno de los trabajos se integra  a la totalidad. Color, línea, planos, superficies extrañas al plano-fondo, todo concuerda. Nada está fuera de sitio. No obstante, quiero destacar que ese espacio de Trapero al que hacía mención anteriormente no excluye la limitación: la misma discontinuidad; los grandes planos de colores muy desaturados (casi hasta el fin de su caracterización), de tratamiento leve, casi transparente, superpuesto por la materia distinta y, a la vez, confundida con la forma: Ningún significado; sólo el ejercicio riguroso, el trabajo consciente.

Mención aparte merecen las estructuras tridimensionales, llevadas por la distribución de los planos de color y las líneas a la, casi, bidimensionalidad. Aquí Trapero, resuelve óptimamente el viejo problema de las esculto-pinturas de los años 60, conjugando la endeblez del material con ciertas reminiscencias, para mí al menos, lúdicas y experimentales. El ciclo se cierra entonces: desde lo primario de la línea del grabado, pasando al plano color y terminando en una forma que se independiza incluso del marco referencial. La exposición de Trapero es una muestra que determina una crisis y una posibilidad; un cierre y una apertura. Por un lado, una sistematización, una recopilación de tendencias, trasformadas y personalizadas; por el otro, una rebeldía que noto en la incomercialidad del Tótem y que revierte en una idealización del arte no-objetual e ideológicamente SUBVERSOR.

        El Arte ha muerto; viva el arte.

 Alberto Müller. Licenciado en Letras

Barcelona 5-6 Marzo 1982

Exposición Galería Taller de Picasso.

 

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